Escuela para Padres

"Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño. Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Sin embargo… en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado". Madre Teresa de Calculta

Actitudes que debemos fomentar en nuestros hijos

Las actitudes son las maneras que elegimos para enfrentar la vida.  Es importante poder fomentar ciertas actitudes que ayudaran a nuestros hijos a tener una vida de mayor bienestar y plenitud.

    Empoderamiento vs. Victimismo:   Ayudarlos a que se responsabilicen de los eventos que les suceden. Solo aquel, que se responsabiliza de las situaciones, podrá tener la capacidad de elegir, revertir, cambiar, mejorar, corregir, para llegar a tener la vida que desea vivir. Aquel que no se responsabiliza y deposita lo que le sucede en factores externos, adopta una actitud de víctima. La víctima, se encuentra a merced de situaciones externas, sin poder revertir los eventos y buscar la vida que anhela vivir. Ante los eventos, preguntarles: ¿De esta situación, que cosas están bajo tu control que puedes cambiar?

    Solución vs. Queja: Animarlos a que se focalicen en las soluciones de las situaciones, que puedan pensar en términos de soluciones, y no de quejas. El que se queja, es el que no está satisfecho con algo, y no hace nada para revertir la situación.  El que se orienta hacia la solución es el quien busca alternativas. Por lo tanto, ante cualquier insatisfacción que les sucede, preguntarles: ¿Cuál te parece que podría ser una posible solución a esta situación?

    Rendimiento vs. Resultado: Animarlos a que focalicen en el rendimiento, más allá del resultado. Solo el rendimiento depende de uno mismo, ya que muchas veces, el resultado depende de varios factores. Por lo tanto, solo pueden controlar el esfuerzo, la persistencia, la constancia, el compromiso, la entrega, la actitud positiva, y el sacrificio. Si solo se focalizan en lo que quieren logran, estarán muchas veces a merced de situaciones que escapan de ellos mismos. Caso contrario, si nos enfocamos en el rendimiento tendremos la capacidad de optar, y como consecuencia más posibilidades de alcanzar el resultado. Además, la persona que crece focalizándose solo en el resultado tendrá una autoestima y una motivación fluctuante ya que no siempre se puede lograr el resultado buscado.

    Optimismo vs. Negativismo. Promover tener un enfoque positivo, lo cual, no significa que vean todos los sucesos de manera positiva incluso los eventos negativos, ya que, con esta actitud, estaríamos sembrando la negación de la realidad.  Enfoque positivo implica ver los eventos buenos como algo permanente, y generalizado. En el sentido contrario, ver las situaciones negativas como algo transitorio, y situacional. Para poner un ejemplo y entender mejor, un evento negativo sería aplazarse en un examen. Si uno, adopta la actitud de: “soy un burro, seguro me voy a aplazar en todos los exámenes”, asume un enfoque negativo (permanente y generalizado). Para cambiar a un enfoque positivo seria: “me falto estudiar un poco más, el próximo examen me irá mejor, si me esfuerzo” (transitorio y situacional).

    Valentía vs. Miedos: Incentivarlos a enfrentar los miedos, desde una hormiga, hasta hablar en público. Cuando no afrontamos los miedos, ni desarrollamos herramientas adecuadas para enfrentarlos, éstos se van agrandando y nos genera una sensación de inseguridad y falta de confianza. En el caso contrario, cuando les impulsamos a enfrentar cualquier miedo u obstáculo, les ayudamos a que ellos mismos puedan tomar conciencia del poder interno que tienen, generando una sensación de seguridad, coraje y valentía, lo cual será un registro útil para enfrentar en el futuro cualquier desafío que se le presente. Es importante curiosear ante algo que le genera miedo: ¿Que necesitarías desarrollar para enfrentar este miedo?

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